Los medios de comunicación de Suecia y sus periodistas tienen acceso libre a los movimientos de cuentas, cartas, correos electrónicos, documentos institucionales, todo, absolutamente todo.
Un periodista puede, y así ocurre, llegar un día a una oficina y decirle a un funcionario que le muestre su correspondencia electrónica o física. Es obligatorio.
La transparencia es un valor en esta sociedad.
Por eso se garantiza el acceso a la información sin restricciones.
El secreto a la fuente de un periodista se libra de ese requisito.
Un funcionario que intenta averiguar quien fue la fuente confidencial de una cobertura comete un delito y el periodista que la revela también lo hace.
La prensa no gobierna, pero tiene una gran responsabilidad. Su papel democrático es fundamental. Su trabajo purifica el sistema, lo proteje.
Por eso el Estado lo garantiza, lo defiende y lo facilita.
Los periodistas aceptan la responsabilidad y ponen de frente a la ética.
Nace el circuito fundamental. A mejor periodismo en los medios masivos, más oportunidades de construir una mejor democracia. Cuanto más democratizada está la sociedad, más posibilidades existe de desarrollar correctamente la comunicación.